


Este nuevo espectáculo de la compañía de Belén Maya es una apuesta por integrar lenguajes, un intento de difuminar las fronteras que sólo existen en los mapas que, como todos sabemos, no deben ser confundidos con el territorio. La bailaora, una de las más importantes del panorama flamenco, da un paso hacia delante en la hibridación de géneros que determinan el arte escénico actual. Para ello, se acompaña de Juan Carlos Lérida, bailarín y bailaor que lleva años de búsqueda para ampliar las claves coreográficas del flamenco y, quizá por ello, haciéndole mantener un diálogo con las corrientes más actuales de la danza y las artes escénicas contemporáneas; y de David Montero, actor y dramaturgo sevillano que viene desarrollando una intensa y fructífera relación con lo flamenco y una extensa experiencia en los escenarios tanto en compañías independientes como en el teatro oficial.
En este empeño, los tres intérpretes están desarrollando un lenguaje que mezcla el vocabulario del baile flamenco con la danza contemporánea, la música electrónica, la palabra, el teatro físico, la performance...
Estamos ante un trabajo que probablemente funda una nueva línea de investigación en la que se multiplica la la proyección nacional e internacional de Belén Maya se embarque en un proyecto que saca al flamenco de posibles guetoflamenco es una vertiente de la danza contemporánea y no una pieza de museo.